¿Qué es la ratio de tesorería y cuál es su utilidad?
Publicado el 14 de septiembre, 2020
7 min
La ratio de tesorería es un indicador financiero esencial para cualquier empresa que busque mantener una gestión eficiente de su liquidez. Permite a directivos, analistas y acreedores evaluar de forma rápida la capacidad de la empresa para afrontar sus obligaciones a corto plazo, utilizando únicamente sus recursos más líquidos, como el efectivo y equivalentes. Este artículo ofrece una explicación detallada de la fórmula de la ratio de tesorería, su cálculo paso a paso, la interpretación según distintos contextos empresariales, buenas prácticas y ejemplos sectoriales que ayudan a comprender su relevancia práctica.
La ratio de tesorería es un indicador financiero esencial para cualquier empresa que busque mantener una gestión eficiente de su liquidez. Conocer cómo calcularla, interpretarla y aplicarla es vital. Y es que permite a directivos, analistas y acreedores evaluar de forma rápida la capacidad de la empresa para afrontar sus obligaciones a corto plazo. Todo ello, utilizando únicamente sus recursos más líquidos, como el efectivo y equivalentes. Este artículo ofrece una explicación detallada de la fórmula de la ratio de tesorería, su cálculo paso a paso, la interpretación según distintos contextos empresariales y las buenas prácticas para su uso. Incluimos ejemplos sectoriales que ayudan a comprender su relevancia práctica.
Comprender y aplicar correctamente la ratio de tesorería beneficia directamente la planificación financiera y la toma de decisiones estratégicas. Permite detectar posibles problemas de liquidez antes de que se conviertan en riesgos graves, optimizar la gestión de caja, evaluar la eficiencia de la financiación a corto plazo y mejorar la confianza de inversores y acreedores. En un entorno empresarial cambiante, dominar este indicador es clave para asegurar la solvencia inmediata de la empresa y mantener una estructura financiera sólida y adaptable.
¿Qué es la ratio de tesorería?
La ratio de tesorería es un indicador financiero que mide la capacidad de una empresa para atender sus obligaciones a corto plazo utilizando únicamente sus recursos más líquidos. Esto es, usando su efectivo disponible o equivalente de efectivo. Es una medida conservadora de liquidez porque excluye activos que requieren tiempo para convertirse en dinero, como las existencias o determinados derechos de cobro.
¿Por qué importa?
La ratio de tesorería aporta una foto inmediata de la solvencia operativa frente a vencimientos próximos. Así, por ejemplo, si una empresa tiene una ratio elevada, podrá pagar sus deudas a corto plazo sin recurrir a ventas de inventario o financiación de emergencia. Por el contrario, si es baja, puede necesitar negociar plazos, buscar financiación o mejorar su gestión de cobros y pagos. Esta perspectiva práctica es útil tanto para directivos como para acreedores y analistas externos.
Fórmula y componentes básicos
La fórmula de la ratio de tesorería más habitual es sencilla:
Ratio de tesorería = (Efectivo + Equivalentes de efectivo + Inversiones financieras a corto plazo) / Pasivo corriente
Esta fórmula de ratio de tesorería pone el foco exclusivamente en los activos que pueden convertirse en efectivo de forma inmediata o casi inmediata, y en las deudas que vencen en el siguiente año. Existen variaciones. Por ejemplo, algunas empresas incluyen cuentas a cobrar muy líquidas o excluyen ciertos equivalentes. En consecuencia, es importante definir claramente las partidas contables utilizadas.
Cómo calcularla paso a paso
Para calcular la ratio de tesorería en la práctica, sigue estos pasos:
- Extrae del balance las partidas de efectivo: Caja, saldos bancarios y equivalentes. Por ejemplo, depósitos a corto plazo o valores negociables.
- Suma las inversiones financieras a corto plazo que sean convertibles rápidamente en efectivo.
- Obtén el total del pasivo corriente, esto es, deudas y obligaciones con vencimiento en el próximo año.
- Aplica la fórmula: Divide el total de liquidez inmediata entre el pasivo corriente.
Te proponemos un ejemplo numérico. Imagina que tienes 50.000 € en efectivo y equivalentes y 200.000 € de pasivo corriente. Por lo tanto, para calcular la ratio de tesorería deberías dividir 50,000 entre 200.000 y obtendrías 0,25. Esta cantidad te indica que solo cubres el 25 % de tus obligaciones a corto plazo con efectivo inmediato.
Interpretación práctica
La interpretación de la ratio de tesorería depende del sector y del modelo de negocio. En general, esa interpretación es como sigue:
- Ratio ≥ 1: La empresa podría atender sus vencimientos inmediatos con efectivo y equivalentes sin vender otros activos. Esto es conservador y seguro. Sin embargo, puede indicar exceso de liquidez o infrautilización de recursos.
- Ratio entre 0,2 y 1: Es lo más habitual para muchas empresas. Requiere control, pero puede ser aceptable si hay ciclo de cobros favorable o acceso a crédito.
- Ratio muy bajo (< 0,2): Es una señal de vulnerabilidad ante shocks de tesorería. Obliga a revisar políticas de cobro, financiación o renegociación de plazos.
La interpretación de la ratio de tesorería debe complementarse con otras ratios, como la ratio corriente o la ratio ácido, el análisis del flujo de caja y la estacionalidad del negocio. Sin embargo, un retailer con ventas intensas en ciertas épocas puede tolerar ratios distintas a una empresa de servicios.
Por tanto, puede variar significativamente según el sector. Por ejemplo:
- Empresa industrial: Suele manejar inventarios grandes y ciclos de cobro más largos. Una ratio de tesorería entre 0,3 y 0,5 puede considerarse aceptable, ya que gran parte de la liquidez se encuentra invertida en existencias y cuentas por cobrar.
- Startup tecnológica: Suele tener menos inventarios y un flujo de caja más directo, por lo que una ratio de tesorería baja de menos de 0,5 puede ser más preocupante. La empresa debe asegurar liquidez inmediata para cubrir gastos operativos y nóminas, incluso si sus ventas futuras son prometedoras.
Estos ejemplos muestran que no existe un valor universalmente correcto para la ratio de tesorería. Siempre debe interpretarse considerando la naturaleza del negocio y su ciclo operativo.
Limitaciones y buenas prácticas
Aunque la ratio de tesorería es un indicador clave de la solvencia inmediata de una empresa, no está exenta de limitaciones que conviene tener en cuenta para evitar interpretaciones erróneas:
- Visión estática: La ratio se calcula con datos de balance en una fecha determinada. Por tanto, puede no reflejar la capacidad real de la empresa para generar liquidez en los meses siguientes. Así, una compañía con fuertes entradas de caja previstas puede aparecer como débil en la foto puntual.
- No mide la calidad del pasivo: El indicador no distingue entre deudas con condiciones flexibles y deudas exigibles de forma estricta. Tampoco incorpora la existencia de líneas de crédito abiertas o garantías que puedan aliviar la presión de pagos.
- Exceso de liquidez aparente: Un valor muy elevado puede indicar una posición demasiado conservadora, con dinero inmovilizado que podría destinarse a inversiones rentables o al crecimiento del negocio.
- No capta la estacionalidad: Sectores como el turismo o el comercio minorista experimentan picos y valles de liquidez durante el año. La ratio puede parecer baja en temporada baja y muy alta en temporada alta, sin que eso signifique necesariamente problemas o excesos estructurales.
- Carácter incompleto: Por sí sola, no ofrece una visión integral de la salud financiera. Es posible que una empresa con una ratio de tesorería adecuada presente problemas en rentabilidad, endeudamiento o rotación de activos.
Buenas prácticas recomendadas
Para que esta ratio aporte valor real, conviene integrarla en un análisis más amplio:
- Combinar con el estado de flujos de efectivo: Los movimientos de caja muestran la capacidad de la empresa para generar liquidez operativa y cubrir sus obligaciones de manera recurrente.
- Analizar tendencias temporales: Revisar la evolución trimestral o anual permite identificar mejoras o deterioros graduales en la gestión de liquidez. De esta forma, evitas basarte únicamente en una fotografía puntual.
- Comparar con promedios sectoriales: Cada sector tiene una dinámica distinta. Lo que puede ser una ratio baja para una industria intensiva en efectivo puede ser aceptable en otra con ciclos de cobro más largos.
- Ajustar las partidas del cálculo: Se recomienda excluir activos financieros a corto plazo que no sean fácilmente realizables y considerar únicamente aquellos realmente disponibles para cubrir deudas inmediatas.
- Relacionar con otros indicadores de liquidez: Como la ratio corriente, que incluye las existencias y suele ser más alta o la prueba ácida, que excluye inventarios, pero incluye cuentas a cobrar. Esta triangulación permite matizar la interpretación y ofrecer un diagnóstico más robusto.
- Contextualizar con la estrategia de la empresa: Una ratio baja no siempre implica riesgo si la compañía dispone de acuerdos de financiación sólidos. Por el contrario, una ratio alta no siempre es positiva si refleja ineficiencia en el uso del capital.
La ratio de tesorería es un indicador fundamental para evaluar la capacidad de una empresa de cumplir con sus obligaciones a corto plazo usando únicamente sus recursos líquidos. Su análisis permite anticipar problemas de liquidez, optimizar la gestión de caja y tomar decisiones financieras más seguras, adaptadas al sector y al ciclo operativo de la compañía. Herramientas como Contasimple facilitan este proceso. Y es que automatizan el registro de movimientos de efectivo, calculan automáticamente la ratio de tesorería y generan informes claros que ayudan a interpretar los resultados de manera rápida y fiable. En consecuencia, aportan una visión práctica y en tiempo real de la solvencia inmediata de la empresa.