Suplidos: qué son y cómo se facturan (sin IVA) + ejemplos
Publicado el 28 de julio, 2026
6 min
Los suplidos son gastos que un profesional paga en nombre de su cliente, dentro de su actividad económica. Actúa como intermediario sin asumir el coste para facilitar gestiones necesarias del servicio. Se facturan sin IVA ni IRPF, siempre que cumplan los requisitos legales y estén correctamente justificados.
Entender correctamente qué son los suplidos, cómo se facturan y cómo se registran en contabilidad es clave para evitar errores fiscales que pueden salir caros. En este artículo, encontrarás una guía clara y práctica sobre el suplido: qué es, cuándo aplicarlo, cómo incluir suplidos en una factura y cuál es su tratamiento en IVA e IRPF. Incluimos ejemplos reales y un enfoque 100 % aplicable a tu día a día.
Dominar los gastos suplidos te permite facturar mejor, evitar sanciones y llevar una contabilidad más limpia. Además, conocer la diferencia entre suplidos y gastos reembolsables y su correcta gestión te ayudará a tomar decisiones más seguras y profesionales en tu actividad.
Definición rápida: qué es un suplido (y qué NO es)
Un suplido es un gasto que pagas por cuenta de tu cliente y que luego le cobras exactamente por el mismo importe, sin añadir margen ni considerarlo parte de tus honorarios.
Actúas solo como intermediario en el pago, no como quien asume el coste.
Qué NO es un suplido:
- No es un gasto propio de tu actividad.
- No es un coste que incluyes dentro del precio de tu servicio.
- No es un reembolso interno ni un ajuste de nómina.
Si pagas algo por tu cliente y luego se lo cobras tal cual, sin ganancia y con justificante, es un suplido.
Según la normativa contable española y la práctica habitual, un suplido cumple estas condiciones:
- Titularidad del gasto: Corresponde al cliente, no al profesional.
- Justificante válido: Factura o recibo a nombre del cliente o con indicación de que es para él.
- Reembolso exacto: Se devuelve la cantidad íntegra, sin margen.
- Mandato o encargo: Existe un acuerdo previo que autoriza al profesional a pagar en nombre del cliente.
- Diferencia clave con reembolsables o refacturables:
- Los gastos reembolsables pueden incluir margen o comisión o no cumplir todas las condiciones anteriores.
- Los suplidos deben trasladarse sin modificación al cliente.
Requisitos para que un gasto sea suplido
Para que un gasto pueda considerarse suplido, debe cumplir una serie de condiciones formales. No basta con haber pagado algo por el cliente. Es necesario que se cumplan todos los requisitos para que ese importe no se considere ingreso ni gasto propio en la contabilidad.
Un gasto puede tratarse como gasto suplido solo si cumple los siguientes puntos:
- Titularidad del gasto: El gasto corresponde al cliente, no al profesional. La operación se realiza en su nombre y por su cuenta, aunque el pago lo haya hecho el profesional de forma adelantada.
- Justificante válido: Debe existir una factura, recibo o documento equivalente que respalde el gasto. Siempre que sea posible, el justificante debe estar emitido a nombre del cliente o indicar claramente que el pago se hace por su cuenta.
- Reembolso exacto: El importe que se factura como suplido debe ser exactamente el mismo que se ha pagado. No se puede añadir margen, comisión ni recargo. Si se modifica el importe, dejaría de ser suplido y pasaría a ser un gasto refacturado.
- Mandato o encargo previo: El cliente debe haber autorizado al profesional a realizar ese pago en su nombre. Este encargo puede estar en un contrato, presupuesto aceptado, hoja de encargo profesional o cualquier documento que demuestre que el gasto se hizo por cuenta del cliente.
Si falta alguno de estos requisitos, el importe no puede tratarse como suplido en factura y deberá facturarse como gasto propio o como gasto reembolsable, y aplicar los impuestos correspondientes.
¿Los suplidos llevan IVA o IRPF?
La regla general es que los suplidos no llevan IVA ni IRPF, siempre que cumplan todos los requisitos para ser considerados como tales. Esto se debe a que el profesional no presta un servicio adicional ni obtiene un ingreso, sino simplemente recupera un importe que ha pagado por cuenta del cliente.
- IVA: Los suplidos no llevan IVA en la factura del profesional cuando el gasto procede de un tercero y se repercute al cliente exactamente por el mismo importe. El profesional actúa solo como intermediario en el pago, por lo que ese dinero no forma parte de su base imponible.
- IRPF: Tampoco se incluyen en la base de retención de IRPF, ya que no son ingresos propios del profesional. En la factura deben aparecer separados de los honorarios para evitar que se calculen retenciones sobre ellos.
Un gasto deja de ser suplido cuando no se traslada de forma exacta o cuando el profesional obtiene algún beneficio. En ese momento pasa a considerarse un gasto refacturado o un servicio más, y sí debe tributar. Ocurre, por ejemplo, en estos casos:
- Se añade un margen, comisión o recargo.
- El gasto está a nombre del profesional y no del cliente.
- No existe encargo previo para realizar el pago.
- El importe se integra dentro del precio del servicio.
Algunos ejemplos son:
- Tasa administrativa pagada por el cliente: Pagas una tasa oficial de 150 € en nombre del cliente y luego la incluyes en la factura como suplido por el mismo importe. Se factura como suplido: sin IVA y sin IRPF.
- Compra con margen añadido: Compras material por 200 € y se lo cobras al cliente por 210 €. Los 200 € no pueden tratarse como suplido porque hay margen. Por tanto, los 210 € forman parte del servicio y llevan IVA, y si procede, IRPF.
- Gasto pagado por el profesional sin justificante válido: Pagas un desplazamiento sin factura válida y luego lo cobras al cliente. No puede tratarse como suplido y debe facturarse como gasto propio con IVA.
Cómo facturar suplidos paso a paso
Facturar suplidos en una factura es sencillo si sigues un proceso claro. La clave está en separarlos correctamente de tus honorarios y reflejarlos sin alterar el importe original.
Paso a paso
- Incluye primero tus honorarios: Añade tus servicios como harías normalmente, con su base imponible, IVA y, si aplica, IRPF.
- Añade los suplidos en líneas independientes: Cada gasto suplido debe aparecer en una línea separada, claramente identificado.
- Describe el suplido correctamente: Indica siempre que se trata de un suplido y especifica el concepto.
- Respeta el importe exacto: Debe coincidir al 100 % con lo que has pagado. No añadas margen ni redondeos.
- Aplica IVA 0 %: Los suplidos no forman parte de la base imponible, por lo que no llevan IVA.
- Calcula el total de la factura: Suma honorarios (con impuestos) + suplidos (sin impuestos).
- Adjunta los justificantes: Es fundamental incluir copias de facturas o recibos que respalden cada suplido.
Un ejemplo breve sería:
- Descripción: “Suplido: pago de tasa X en nombre del cliente”
- Cantidad: importe exacto pagado
- IVA: 0 %
- Subtotal: igual a la cantidad
Estructura recomendada de la factura
- Honorarios (servicios prestados)
- Suplidos (desglose detallado)
- Total factura
Ejemplo de factura con suplidos
Deja siempre claro en la factura qué importes son honorarios y cuáles son gastos suplidos. De esta forma, evitarás errores con el IVA y problemas en caso de revisión fiscal.
Concepto |
Cantidad |
IVA |
Total |
|---|---|---|---|
Honorarios consultoría |
500 € |
21% |
605 % |
Suplido: tasa administrativa |
150 € |
0 % |
150 € |
Total factura |
755 € |
Cómo contabilizar y registrar suplidos
En cuanto a suplidos y contabilidad, la clave es entender que no son ni un gasto ni un ingreso propio. El profesional actúa únicamente como intermediario: paga por cuenta del cliente y luego, recupera ese importe. Por eso, los suplidos no afectan al resultado de la actividad.
A nivel contable, se tratan como movimientos temporales de tesorería, que deben quedar correctamente registrados y justificados.
Te contamos cómo registrarlos correctamente:
- Uso de cuentas puente o transitorias: Los suplidos se registran en cuentas específicas que reflejan que ese dinero no pertenece a la empresa. Sirven para anotar tanto el pago inicial como el posterior cobro al cliente.
- Registro del pago: Cuando el profesional paga el gasto por cuenta del cliente, se registra como un derecho de cobro y no como gasto.
- Registro del cobro: Cuando el cliente reembolsa el suplido, se cancela ese derecho de cobro. No se reconoce ingreso en ningún momento.
- Documentación obligatoria: Es imprescindible conservar los justificantes (facturas, tasas, recibos), ya que acreditan que el gasto corresponde al cliente y no al profesional.
Cuenta contable de suplidos: opciones habituales
No existe una única cuenta contable de suplidos, pero estas son las prácticas más habituales dentro del Plan General de Contabilidad (PGC):
- Cuentas de clientes (grupo 430): Para reflejar el importe que el cliente debe reembolsar tras haber adelantado el pago.
- Cuentas de proveedores o acreedores (grupo 400): En el momento del pago al tercero que emite el justificante.
- Cuentas puente específicas de suplidos: Algunas empresas crean subcuentas específicas para un mejor control interno de los gastos suplidos.
En todos los casos, el objetivo es el mismo: dejar claro que se trata de un importe transitorio, que entra y sale sin impactar en ingresos ni gastos.
No obstante, la elección concreta de cuentas y el tratamiento contable puede variar según el caso y el criterio del asesor fiscal. Por esta razón, conviene revisarlo con un profesional si tienes dudas.
Suplidos vs gastos reembolsables (comparativa)
Aunque a menudo se confunden, los suplidos y los gastos reembolsables no son lo mismo. La diferencia es clave, sobre todo a efectos de IVA, IRPF y suplidos en una factura.
Un suplido implica que actúas en nombre del cliente y repercutes el gasto exactamente igual. En cambio, un gasto reembolsable es un coste que asumes tú como profesional y luego trasladas al cliente, pudiendo incluso incluir margen. Si deseas profundizar, mira nuestro artículo respecto al gasto reembolsable.
Te proponemos una tabla comparativa para decidir correctamente:
Concepto |
Suplido |
Gasto reembolsable |
|---|---|---|
Titularidad |
Cliente |
Profesional |
Reembolso exacto |
Si |
Puede incluir margen |
IVA / IRPF |
No |
Sí, si hay margen o forma parte del servicio |
Justificante |
Obligatorio (externo) |
Obligatorio o interno |
Mandato previo |
Obligatorio |
Opcional |
Cómo saber cuál aplicar (regla rápida):
- Si el gasto está a nombre del cliente y lo repercutes tal cual: suplido.
- Si el gasto es tuyo y lo incluyes en tu servicio: gasto reembolsable.
Ejemplo práctico
- Pagas una tasa administrativa en nombre del cliente: es un suplido (sin IVA).
- Pagas gasolina para desplazarte y luego la cobras al cliente: es un gasto reembolsable (con IVA si forma parte del servicio).
Suplidos y provisión de fondos
La provisión de fondos es un anticipo que el cliente entrega al profesional para cubrir suplidos futuros y, en algunos casos, parte de los honorarios. Su función principal es evitar que el profesional tenga que adelantar dinero de su propio bolsillo.
Es importante entender que la provisión de fondos no es un ingreso, sino un importe recibido para gestionar pagos en nombre del cliente.
Te contamos cómo funciona en la práctica:
- Anticipo para gastos futuros: El cliente entrega una cantidad inicial para cubrir tasas, registros, desplazamientos u otros gastos suplidos que puedan surgir durante el servicio.
- Uso limitado a los gastos autorizados: El profesional solo puede utilizar ese dinero para los conceptos acordados previamente con el cliente.
- Regularización posterior: Una vez finalizado el trabajo:
- Si falta dinero, se factura la diferencia.
- Si sobra, se devuelve al cliente o se descuenta en la factura final.
Las claves importantes son:
- No es un préstamo ni un producto financiero.
- No forma parte directa de los ingresos hasta que se aplican a honorarios.
- Debe justificarse con facturas y documentos de los suplidos realizados.
Imagina a un abogado que solicita una provisión de fondos de 500 € para gestionar un trámite:
- Utiliza 200 € para tasas (suplidos).
- Aplica 200 € a honorarios.
- Devuelve 100 € al cliente o los descuenta en la factura final.
En este contexto, la provisión de fondos facilita la gestión de los suplidos en una factura, asegurando que todos los gastos estén cubiertos y correctamente justificados.
Errores típicos al facturar suplidos
Al gestionar suplidos en una factura, es habitual cometer errores que pueden generar problemas fiscales o contables. La mayoría se deben a no diferenciar correctamente entre suplidos y otros gastos. Estos son los fallos más comunes y cómo evitarlos:
- Facturar sin justificante: Incluir un suplido sin factura o documento que lo respalde invalida su tratamiento. Por tanto, conserva siempre el justificante original.
- Alterar la cantidad original: Redondear, dividir o modificar el importe rompe la condición de reembolso exacto. Recuerda que la factura debe reflejar exactamente lo mismo que has pagado.
- Aplicar IVA por error: Añadir IVA a un suplido cuando no corresponde es uno de los errores más frecuentes. No olvides que los suplidos no llevan IVA si cumplen los requisitos.
- Incluirlos dentro de los honorarios: Mezclar suplidos con servicios impide diferenciarlos correctamente a nivel fiscal. Es mejor que crees siempre líneas separadas en la factura.
- No indicar que es un suplido: Una descripción genérica puede hacer que Hacienda lo interprete como ingreso. En consecuencia, especifica claramente “Suplido: … en nombre del cliente”.
- Cobrar margen sin tratarlo como reembolsable: Si añades beneficio, deja de ser suplido y debe tributar como servicio. Si hay margen, trátalo como gasto reembolsable con IVA.
- Olvidar el mandato del cliente: Sin autorización previa, no se puede justificar que el gasto se hizo en su nombre. Deja constancia del encargo (contrato, presupuesto aceptado, email, etc.).
Checklist final
Antes de emitir una factura de suplidos, conviene hacer una última revisión para asegurarte de que todo está correcto a nivel fiscal y contable. Esta checklist resume los puntos clave:
- Verificar la titularidad del gasto: Asegúrate de que el gasto corresponde al cliente y no a tu actividad.
- Adjuntar los justificantes originales: Debes disponer de facturas o recibos que respalden cada uno de los suplidos.
- Facturar exactamente lo pagado: El importe debe coincidir al 100%, sin añadir margen ni modificar cantidades.
- Separar suplidos de honorarios: Incluye los suplidos en líneas independientes dentro de la factura.
- Registrar en una cuenta contable puente: Refleja correctamente el movimiento en tu contabilidad sin tratarlo como ingreso ni gasto propio.
Ahora que ya sabes cómo gestionar correctamente los suplidos, crea tu factura paso a paso y registra todos los justificantes en Contasimple. Así, podrás mantener tu contabilidad ordenada, cumplir con la normativa y evitar errores en IVA o IRPF.